lunes, 19 de octubre de 2009

INSTRUCCIONES DE COMO CHUPAR (BIEN) UN PENE

Hay cientos de técnicas y libros sobre felaciones. Cada maestrill@ tiene su librillo y existen tantos tipos de mamadas como devotos de esta práctica sexual, e incluso se pueden encontrar webs con anónimas felatrices que explican con todo lujo de detalles los secretos de sus técnicas bucales

Hacer una buena felación es una larga historia, la resumiremos en unos cuantos puntos. Es un tópico de conversación de bar entre hombres: sólo una de cada 50 mujeres sabe cómo hacer una mamada. Estas son algunas pistas para conseguirla; unas instrucciones válidas para ambos sexos:

-Para empezar, hay que ponerse de rodillas en el suelo entre las piernas del caballero; además de dar más morbo, esta postura es ideal para dominar toda la entrepierna y poder estimular zonas como el ano o el perineo. También es perfecta si la felación se hace con más de una boca.

-Antes de empezar a chupar, conviene "torturar" un poco al hombre, hacerse de rogar para aumentar el morbo, rozándolo apenas con nariz, lengua o labios, suavemente, mirando a la cara del dueño del falo.

-Una mamada propinada con una lengua seca ni es mamada ni es nada. Asegúrate de que tu lengua está bien húmeda, hidrátala bien: si no se te hace la boca agua, que al menos lo parezca. Si padeces de sequedad bucal, siempre puedes usar un buen lubricante.

-Lame desde la base del pene hasta el glande, primero con la punta de la lengua y luego pasando la sinhueso entera. Humedece bien el falo y luego mastúrbalo con la mano bien empapada en saliva o lubricante.

-Mientras chupas, no dejes las manos tontas, úsalas para acariciar los muslos o estimular el perineo, el ano y los testículos (con las llemas de los dedos y también las uñas, teniendo cuidado de no arañar).

-Sigue lamiendo de abajo a arriba y desde arriba hacia abajo, pero detente en el glande y pon la lengua sobre el orificio de la uretra, estimulándolo bien. Luego recorre todos los bordes del glande con la punta de la lengua, saboreándolo. No olvides demostrar en todo lo momento (mediante gestos lascivos, sonoros jadeos y expresiones guarras) lo mucho que te gusta hacer lo que haces.

-Agarra de nuevo el mango peneal y lame el glande como si fuera un helado. Si ya sale líquido lubricante, absórbelo y extiéndelo por tu lengua sin dejar de mirar fijamente la cara y los ojos del propietario del pene.

-Si vas a poner un condón, ahora es el momento, a ser posible con la boca. Si la pareja es de confianza, es más placentero chupar sin preservativo, pero si no conoces bien a ese hombre ni a su pene, es recomendable usar protección para no contraer enfermedades de transmisión sexual como el Virus del Papiloma Humano que, según un reciente estudio sueco, aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de boca.

-Se acabaron las tonterías. Llega la hora de ponerse a "mamar" en serio, tragando el pene entero como hacían los fakires con los sables. Si respiras por la nariz no te ahogarás y, si colocas el cuello de forma adecuada, el pene entrará entero hasta tu garganta caliente. Para las mujeres suele ser más fácil ya que, por regla general, poseen cuerpos más dúctiles y flexibles.

-Quédate un buen rato con el pene dentro de la boca, disfrutando de él, notando cómo crece en tu interior. Puedes hacer "mmmm" para demostrar tu placer y excitar más al dueño del cetro.

-Ahora sácate el pene de la boca y chasquea tu lengua contra el glande. Chúpalo cual pajita. También puedes probar "el toque de la mariposa", es decir, mover ágilmente la punta de la lengua para estimular la zona del frenillo. No dejes que él te fuerce a seguir, ya que eyacularía demasiado pronto. Debes dominar la situación para que el placer dure y el orgasmo sea más intenso.

-Después vuelve a bajar y a subir, estableciendo un ritmo de mete-saca parecido al del coito vaginal o anal, subiendo y bajando la cabeza; él seguro que se acoplará al ritmo con los movimientos de su pelvis. Aquí tu calentón tiene que ser considerable, así que es hora de obedecer al instinto y chupar el pene como si fuera una piruleta, con gula, sorbiendo, babeando, haciendo ruido, tragando. Sin melindres.

-Ano, perineo y testículos son tan importantes para maximizar la erección como el propio pene. Si no te importa y te gusta, lámelos también. Si no, sigue concentrad@ en el pene.

-Si el pene es muy grande o tu boca muy pequeña y tienes problemas para tragar, masturba con la mano mientras chupas: es un viejo truco (muy usado por prostitutas) para que, psicológicamente, parezca que te tragas todo, pero en realidad sólo te comes lo que quieres.

-Si al cabo de un tiempo el hombre no eyacula, esto significa que el pene se ha "acostumbrado" al sube y baja o a la succión y necesita algo nuevo, así que sácala, agarrra los huevos con una mano y el pene con la otra y míralos bien, con lujuria; luego aprieta la base y, cuando maximices la erección, sigue chupando y lame y relame y retuerce la lengua y traga y haz todos los movimientos que sepas o que tu musculatura lingual soporte. Pasa el tiempo, te cansas y tienes ganas de ver el semen así que es hora de quemar todas las naves.

-El hombre no aguantará mucho más, lo ves en su cara. Llega el glorioso momento de la eyaculación, donde se medirá el valor de tu trabajo bucal: si todo ha ido bien, un generoso chorro de esperma caliente saldrá de su pene. Así que vete pensando qué demonios vas a hacer con él.

-Si has decidido tragarlo, retrocede un poco para no atragantarte, recibe los chorros en la boca y luego trágalos. Si no, puedes sacarla y dejar que la eyaculación salte sobre tu cara, o bien echártela en el pecho, en el vientre, en los pies o en cualquier otra parte del cuerpo.

Esto es todo por hoy. Próximamente en sus pantallas: "Cómo degustar una vagina".